Un buen registro de progreso debe permitir entender qué cambió, dónde cambió y cómo se relaciona el proyecto con el sitio que lo rodea. Para eso, la consistencia importa más que el volumen.

Comenzar con puntos de vista repetibles

Las vistas amplias deben mostrar el sitio completo y su contexto. Las vistas medias pueden seguir edificios, zonas de trabajo, accesos o áreas de apoyo. Las vistas de detalle pueden registrar hitos que pronto quedarán cubiertos o modificados.

Vincular las visitas con hitos reales

Los puntos de control pueden incluir limpieza, nivelación, cimentación, estructura, techo y cerramiento, pavimento, servicios, terminación exterior y condiciones finales. La secuencia debe seguir el proyecto, no un calendario fotográfico genérico.

Mantener el registro organizado

Las imágenes son más útiles cuando se organizan por visita, fecha, área o hito. Los nombres consistentes y los ángulos repetidos reducen el tiempo necesario para entender lo que muestra cada imagen.